José Andrés y Albert Adrià abren en Nueva York el Mercado Little Spain, con tres restaurantes, quince quioscos y dos bares

«José, la cocina española solo se puede hacer de una manera: como nos gusta a nosotros, no como les gusta a ellos». José Andrés recordaba ayer estas palabras de Clemente Bocos, dueño del desaparecido restaurante El Cid, sobre cómo cocinar para los estadounidenses. En ese local, el cocinero español, todavía veinteañero, pasaba sus ratos libres nada más desembarcar en la Gran Manzana a principios de los años noventa. Casi tres décadas después, ayer paseaba entre grifos de vermú, planchas para el pescado y aceite para churros de Mercado Little Spain, su última aventura gastronómica. Aquí no solo busca seguir esa lección de Bocos: también hacerlo a lo grande.

José Andrés es una de las personalidades gastronómicas más conocidas en EE.UU. –y sin duda el símbolo de la cocina española en este país– y se ha unido en este proyecto al apellido más influyente de ese mundo: Adrià. En la cocina de El Bulli de Ferrán comenzó su carrera gastronómica y ahora va de la mano de Albert –pieza clave del éxito de Adrià y responsable de algunos de los restaurantes más interesantes en España en los últimos años– en este mercado neoyorquino. «El objetivo es mostrar la cultura española a través de la gastronomía», aseguraba ayer Albert Adrià al lado de Leña, uno de los restaurantes que tendrá el complejo, dedicado a los arroces y a las carnes a la parrilla.

La idea es ofrecer la verdadera cocina española, y, en palabras de Adrià, «dignificarla», lo que parece una necesidad imperiosa en Nueva York. En la capital cultural del mundo, a pesar de las excepciones, es demasiado habitual que los restaurantes de comida española ofrezcan seudopaellas, bravas ahogadas en ketchup, pulpo chicloso… Los ojos de Andrés y Adrià se encendían con los platos que desfilarán por su mercado: cochinillo, arroz con conejo, callos, frituras de pescado, coca, churros, brazo de gitano… «Es un homenaje a las amas de casa, a los pescadores, a los inmigrantes», dice Andrés.

Vértigo
Mercado Little Spain es un proyecto muy ambicioso. La presión económica de Nueva York exige el éxito inmediato –el restaurante Manzanilla, del cocinero Dani García, apenas duró un año– y este mercado no solo es enorme –más de tres mil metros cuadrados, tres restaurantes, quince quioscos, dos bares, cuatrocientos empleados– sino que además está en una de las zonas más demandadas en la actualidad de Nueva York: Hudson Yards, una antigua zona industrial, de vías muertas de tren y aparcamientos en el Oeste de Manhattan, que supone el mayor proyecto inmobiliario de la historia de EE.UU. con una inversión de 25.000 millones de dólares. Han surgido como setas rascacielos, centros culturales y zonas comerciales como la que aloja a Mercado, que hoy vivirá su inauguración con una fiesta multitudinaria. «Da vértigo», reconoce Adrià ante la magnitud de su proyecto. «Por supuesto que es un riesgo», apostilla Andrés. «Pero hay un momento en el que hay que jugar en las grandes ligas, y ha sido ahora».

Andrés y Adrià tienen como socios a Related, el gigante inmobiliario que ha desarrollado Hudson Yards. ¿Ha habido colaboración del Gobierno de España? «No comment», responde Andrés. Leer mas

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