La hija de Lori Loughlin presumía en Instagram de los favores de su universidad

Hoy, cuando se descubre que las universidades implicadas en la polémica de los sobornos están siendo denunciadas por alumnos a los que se les negó la admisión, surgen interrogantes sobre el futuro de los jóvenes que sí fueron favorecidos previo pago de sus adinerados progenitores. El caso Varsity Blues, denominado así por el FBI, se está ramificando por todo el país en una serie de juicios que podrían acabar con la puerta trasera de entrada a estos centros de élite. Y en el epicentro de un escándalo que ha llevado a la detención de 50 personas figuran dos célebres actrices: Lori Loughlin (54) y Felicity Huffman (56) se enfrentan a cargos por fraude y falsificación de documentos.

Ambas ya se han jugado su reputación al demostrarse de lo que son capaces con tal de mantener sus privilegios. Una de las hijas de Laurie es Olivia Jade, influencer de Instagram, con 1,5 millones de seguidores, y con canal propio de YouTube, con 2 millones de audiencia. Esta adolescente de 19 años se dedica a viajar y, a tenor de las fotos publicadas en sus redes, apenas pisa su dormitorio en la Universidad del Sur de California (USC), donde nunca tuvo que haber sido admitida. De hecho, se jactó en su cuenta de Instagram de llegar a USC y hablar con los profesores del centro para conseguir que la dejaran viajar y no asistir a las clases, porque «yo no estoy muy interesada en los estudios, a mí me interesan más las fiestas». Sus padres, la tía Becky en la serie «Padres Forzosos» y el conocido empresario Mossimo Giannulli han pagado un millón de fianza, tras pasar un día detenidos por falsificar los documentos en los que su hija aparecía como una estrella del remo, cuando la joven jamás ha participado en competición ni entrenamiento alguno. Todo apunta a que sobornaron con 500.000 dólares a entrenadores y miembros de la administración pública encargados de los exámenes SAT de acceso a la universidad.

Los 400 puntos de más

Felicity Huffman, por su parte, pagó al líder de la trama, William Ringer, 15.000 dólares para que el examen de acceso de su hija Sofía -fruto de su matrimonio con el actor William H. Macy- fuera corregido por una persona, cuya identidad no ha sido desvelada, que añadió 400 puntos más de los que merecía. Alcanzó, así, los 1.420 puntos necesarios para entrar en Yale o UCLA.

William Rick Singer, propietario de Edge College & Career Network, ha sido acusado de lavado de dinero, obstrucción a la Justicia, extorsión y conspiración para estafar a los EE.UU. Su trama comenzó en el 2011 y es la mayor estafa de admisiones universitarias de la historia. La mayoría de los padres pagaron al menos 200.000 dólares, aunque algunos llegaron a desembolsar hasta seis millones con tal de ver favorecidos a sus retoños. Esos fondos eran considerados «donaciones», por los que las familias conseguían ventajas fiscales.

«Estos padres son un catálogo de riqueza y privilegios», dijo el fiscal durante la vista celebrada el miércoles en Los Ángeles. Junto a Loughlin y Huffman aparecen imputados, entre otros, un diseñador de modas, directores ejecutivos o el jefe de un bufete de abogados. Leer mas

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