EMS Tecnology, qué es y cómo va a cambiarte el cuerpo

Hace algunas semanas
Cristiano Ronaldo
compartió una fotografía en su perfil de Instagram en la que aparecía trabajando sus abdominales con la tecnología EMS (Electrical Muscle Stimulation). Como no podía ser de otro modo, la curiosidad y la sorpresa derivada de que un deportista de élite recurriera a una técnica sobre la que se han extendido popularmente tantas sospechas, nos llevaron a investigar sobre ella de nuevo para despejar definitivamente las dudas que siguen existiendo en torno a todo lo que tiene que ver con esta forma de entrenamiento que se puso de moda al mismo ritmo -rapidísimo- al que fue creciendo una corriente crítica que ha terminado llenando de indecisión a los usuarios.

¿Se puede realmente conseguir un six pack similar al del futbolista portugués con este tipo de entrenamiento? Vamos a intentar conocer la respuesta de la voz de los únicos que la poseen, los expertos.

La burbuja del electrofitness
De la mano de Mario Peña, dueño y entrenador personal de Estudio Life Madrid, un centro que está especializado en el entrenamiento personal incluyendo técnicas de electroestimulación, hemos repasado el proceso exprés que ha vivido esta disciplina en España en los últimos años, ya que es importante hacer memoria teniendo en cuenta lo borroso que ha quedado todo lo referente a esta disciplina tras su boom inicial y su precipitada caída en popularidad inmediatamente posterior. Para él, no se puede explicar con un solo argumento, sino que lo ocurrido se debe a la suma de varios: “Vendieron un sistema de entrenamiento, no un complemento, que es como lleva usándose desde los años 60, y su sistema se basaba en la transformación de tu cuerpo en una sola sesión a la semana basándose en unos parámetros estéticos poco saludables que producía más rigidez muscular que tonificación. Por eso la gente veía resultados, pero ellos no sabían que era rigidez muscular”, comienza explicando Mario.

Este éxito en lo estético amplió en masa el número de clientes potenciales, lo que llevó a la proliferación de centros que “hasta daban 3 clases por semana sin saber que para el cuerpo eso es una carga demasiado elevada ya que tus órganos tienen que deshacerse de los productos que genera el cuerpo al realizar deporte”.

La electroestimulación hay que utilizarla con expertos – Instagram
El mensaje caló tanto que Mario explica cómo tenía que poner los pies en la tierra a las personas que llegaban a su estudio con una idea totalmente deformada de la realidad de la electroestimulación: “Yo hacía la misma pregunta a los clientes que venían y preguntaban si era verdad que 20 minutos equivalían a 2-4 horas de gimnasio: si tú no has hecho ninguna vez deporte o no haces habitualmente, ¿crees que para ti sería bueno hacer dos días a la semana 2-4 horas de gimnasia a una alta intensidad?”. La respuesta era evidente: no.

La tercera razón de peso que terminó derivando en la pérdida de credibilidad de la electroestimulación en opinión del propio Mario es que ese crecimiento masivo de los centros “especializados” repercutió en el número de personas tituladas para ser entrenadores personales en la materia, lo cual no sería un problema si no fuera porque “con un solo curso de un fin de semana ya eras entrenador personal de electrofitness y en un solo fin de semana no aprendes anatomía, fisiologia, biomecánica, etc. Cualquier persona se dedicase a lo que se dedicase en dos días ya era entrenador personal”, afirma Hervás.

Con este breve viaje por la historia reciente del electrofitness, podemos empezar a entender por qué deportistas de élite como Ronaldo sí lo utilizan en su día a día desde hace tiempo, ya que se desarrolla como actividad complementaria para incidir en el trabajo de un determinado grupo muscular, pero nunca como actividad principal, y siempre supervisados por personal cualificado.

La delgada línea entre la buena y la mala utilización
El exceso y la mala utilización de la técnica pueden afectar de forma muy negativa a la salud, ya que se trata de “un tipo de entrenamiento que recluta un gran número de fibras y, por tanto, sin un control exhaustivo de la carga de entrenamiento, puede producir daños en el usuario”, argumenta Alejandro Escolar, miembro de la unidad de rehabilitación del Centro Médico Ruber Internacional del Paseo de la Haba de Madrid.

Su compañera en la clínica, la cardiólogo deportiva Ana Alegría, detalla cuáles son algunos de esos posibles daños: “Los más frecuentes son problemas musculares locales (desgarro, agujetas, calambres, contracturas, etc), que suelen ser leves y se resuelven con reposo o antiinflamatorios locales. El efecto secundario más grave, que es poco frecuente, es la rabdomiolisis, que es la rotura aguda y masiva de fibras musculares, cuyos restos pasan al torrente sanguíneo, produciendo daño en el riñón y otros órganos”.

Ejecutarlo con responsabilidad es fundamental – Instagram
Esto no quiere decir que sea una disciplina prohibida ni mucho menos, pero sí alerta de que ejecutarla con responsabilidad es fundamental. De hecho, sí que es cierto que los tres expertos consultados, cada uno desde su área de especialización, coinciden en que no es indicada para todos los grupos de población, ni mucho menos. Tanto la doctora Alegría como el doctor Escolar solo lo recomiendan en personas con un buen nivel de entrenamientos en momentos puntuales y siempre que conozcan muy bien la técnica o que estén supervisados por personal especializado, mientras que Mario Hervás, además de para este mismo grupo, también lo encuentra adecuado en algunos procesos de rehabilitación de patologías que requieran “una mayor activación neuromuscular o evitar pérdida de masa muscular”.

Quién, cómo y con qué frecuencia practicarlo
Por lo tanto, hay muchas personas que quedan fuera de las que podrían incluir el electrofitness en su rutina de entrenamientos. El doctor Escolar advierte que, en concreto, está completamente contraindicada “en personas con patología cardíaca, incluyendo hipertensos, así como en personas con miopatias o embarazadas. Además, al ser un sistema global, estaría desaconsejado en personas no habituadas al entrenamiento ya que puede producir un fallo en la técnica así como un exceso de daño muscular. Y también se debería tener en cuenta pacientes con sensibilidad o patología dérmica ya que el paso de la corriente por el electrodo a su piel podría agravar sus síntomas”.

Además, conviene aclarar también que la frecuencia ha de ser moderada, incluso en deportistas de élite, al revés de lo que ofrecen algunos centros, para evitar tanto los problemas de salud que ya hemos repasado como también esa sensación de no poder moverse por culpa de las agujetas, algo que Mario Hervás desaconseja totalmente. “Cada objetivo y cada persona es distinta pero jamás aconsejaría más de una sesión a la semana. Es más, yo la trabajo en la gente que realmente lo necesita una vez al mes por enfermedades crónicas y una vez a la semana en personas que hacen deporte habitualmente y quieren mejorar algo pero a una intensidad adecuada”, concluye.

No se trata de endemoniar a la electroestimulación, sino de que los usuarios potenciales estén bien informados de qué tienen entre manos. Los beneficios físicos son reales porque, en palabras de Mario Hervás, puedes “mejorar lo que por genética te cuesta más desarrollar y ayuda a conseguir unos objetivos sin requerir tanto esfuerzo”, por lo que no es una disciplina que se deba descartar de entrada, pero sí requiere una práctica muy responsable, acotada a personas que tengan unas determinadas circunstancias como hemos visto -básicamente patologías que se puedan rehabilitar así y, sobre todo, deportistas habituales con un nivel alto de entrenamiento-, en la que el abuso y el desconocimiento son dos enemigos muy peligrosos.

En definitiva, como seguro imaginabas al comienzo del texto, efectivamente los abdominales de
Cristiano Ronaldo
no aparecen por el uso exclusivo de la electroestimulación. Lo suyo es ejercicio físico intenso, descanso y alimentación saludable, todo ello combinado con técnicas complementarias como esta de la que nos hemos ocupado en estas líneas. Leer mas

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