Sandrine Destombes: «La novela negra permite llegar a lo más profundo del alma»

Los niños, asegura la autora francesa Sandrine Destombes, «son nuestro refugio, nuestra parte bonita», pero también pueden llegar a ser extremadamente perturbadores. «En los niños no necesariamente existe la pureza. Hay niños que nacen malos y si realmente uno nace así no hay nada que pueda salvarlos ni que permita establecer un vínculo con ellos», asegura. Esto último, añade, lo aprendió mientras escribía «El doble secreto de la familia Lessage» (Reservoir Books), thriller psicológico en el que buena parte del protagonismo se lo llevan, claro, un par de niños. En concreto, Solène y Raphäel, dos hermanos mellizos de 11 años que desaparecen sin dejar rastro en 1989 en una pequeña localidad del sur de Francia. El cadáver de la niña, leemos, aparece al cabo de tres meses con un vestido blanco y una corona de flores. Del niño, en cambio, no se vuelve a saber nada.

«En un pueblo todo se amplifica y tiene más resonancia», sentencia Destombes. Máxime cuando, treinta años después, ese mismo pueblo asiste atónito y crispado a una nueva tanda de desapariciones de menores que hará aflorar viejas sospechas y pondrá a prueba los engranajes de una trama en la que la intriga policial comparte protagonismo con lo psicológico y la resolución de un enigma. Un hilo narrativo anudado a un par de crímenes y desaparicionesreales ocurridos en la Francia de los ochenta y bajo el que subyace cierta crítica al modo en que los medios de comunicación abordan este tipo de casos.

Premio por entregas
«Creo que la novela negra es el género que permite llegar a lo más profundo del alma, abordar los temas psicológicos y hacer incluso uno catarsis sobre uno mismo y sobre los miedos que podamos tener», sopesa Despentes, quien con «El doble secreto de la familia Lessage» ha conseguido lo que se le había resistido con sus cuatro novelas anteriores. Esto es: cruzar la barrera del semianonimato para convertirse en un inesperado fenómeno de ventas en Francia. «Es la primera novela con la que me he presentado a un concurso que además he ganado», apunta la autora en relación al Prix VSD RTL, galardón en el que los aspirantes van entregando capítulos y son los lectores quienes deciden quién pasa y quién no a la siguiente ronda. «En realidad suelo escribir sin saber adónde voy, por lo que el premio como tal no fue complicado», apunta.

Apasionada de un género en el que, asegura, tiene mucho que contar, Destombes reconoce que sus gustos se han ido modulando y ha pasado de devorar novelas de James Ellroy, Fred Vargas y Henning Mankell, a dejarse seducir por títulos algo más ligeros como los de la serie Schiavone de Antonio Manzini. Una apuesta que, apunta, parece ir en dirección contraria a lo que ella misma detecta como tendencia actual de la novela negra. «Ahora mismo parece que cuanto más negro, cuanta más sangre, mejor; cuanto más difícil es la lectura de esa novela más gusta a las lectoras». Habrá que esperar a su sexta novela, inspirada en el movimiento feminista Me Too, para ver si también ella sucumbe a ese cuanto más negro mejor. Leer mas

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