Qué son las máquinas voladoras y cómo se utilizan

Las máquinas voladoras liberan la adrenalina de aventureros ávidos de nuevas experiencias, permiten al ser humano desplazarse por el aire. Se suspende propulsado por cinco motores que se ajustan a su cuerpo mediante un complejo sistema de correas.

En concreto la JB11 de JetPack Aviation, creado por la compañía británca Gravity Industries integra dos propulsores en cada brazo y uno más en la espalda y cuando se activan son capaces de ascender a 3.000 metros de altura -si ascendiera más el ser humano no sería capaz de respirar esa atmósfera sin bombona de oxígeno-. Una vez en el cielo alcanza una velocidad de 65 km / h.

Saldrá próximamente al mercado por 340.000 libras (378.675 euros) y para poder conducirlas su propietario tendrá que asistir a un curso especializado, obtener un permiso especial y atenerse al reglamento del espacio aéreo correspondiente.

¿Cómo es la experiencia?
Disposición de los motores del JB 11 JetPack – Gravity Industries
Rohit Jaggi, periodista de Financial Times, tuvo la oportunidad de volar incrustado en el dispositivo. En su reportaje narra que en cuanto sintió el rujir los motores alrededor de su cuerpo tuvo que ejercer fuerza con sus brazos hacia el suelo para que la máquina lo propulsara. "Una vez estaba en el aire nada me detenía". Describe la sensación como "una extraña tormenta de meditación atronadora".

Le costó acostumbrarse al ritmo de los giros porque tenía que apuntar con las extremidades hacia el lado opuesto, lo que le resultaba "contraintuitivo".

Máquinas voladoras en el mercado
Motor y ventiladores del cinturón volador – TAM
El ser humano ambiciona volar, una de las pocas capacidades para las que está castrado naturalemente, por eso lo obsesiona. Mientras la ciencia no consiguió materializar sus deseos la ficción fue el soporte en el que volcó sus ansias de alzar el vuelo. Así lo recogen numerosas muestras literarias y cinematográficas.

Durante la segunda mitad del S.XX se crearon varias máquinas voladoras que le daban a sus compradores la capacidad de elevarse de manera independiente. Todas ellas muy competentes.

En 1950 la compañía Bell desafió a la industria con una mochila que ascendía impulsada por peróxido de hidrógeno. Aunque en las películas de James Bond se difundió una imagen muy seductora de la "Rocket Belt" la realidad era que el tiempo de vuelo se mantenía durante 13 segundos a 34 metros.

Cinturón volador, parte delantera – Cortesía de TAM
Años después la empresa TAM (Tecnología Aeroespacial Mexicana), especializa en motores de cohete para helicoptero de peróxido de hidrógeno, empezó a comercializar una nueva modalidad de máquina voladora: el "cinturón volador custom".

Apuesta por los motores de hidrógeno por su bajísimos niveles de contaminación ambiental. El corset está fabricado en fibra de carbono y los trajes se hacen a medida del comprador ajustando en ellos los avances más punteros en tecnología aeronáutica. Consigue más autonomía volando que sus predecesores y está causando mucha expectación para uso mititar. En su página web oculta el precio del producto bajo un discreto "a consultar".

Otra de las modalidades más avanzadas de máquina voladoras comercializadas nació en Nueva Zelanda, donde la compañía Martin Aircraft Co lanzó su producto estrella: el Martin Jetpack.

Sean Connery en la película "Thunderball" usa una mochila voladora – ABC
Tiene un solo motor de gasolina con dos ventiladores que facilitan la elevación elevación en este caso. Alcanza una velocidad máxima de 40 km / h, puede elevar una carga de hasta 120 kg y ocupa 1,75m de largo, 2,4 de ancho y 2,2 de largo. El nuevo prototipo incluye también un paracaídas balístico de baja apertura, un tren de aterrizaje de fibra de carbono y un modo piloto.

Martin Aircraft Co paralizó durante tiempo la venta de ejemplares después de que su propietario decidiera vender la firma. Todavía está a la espera de comprador, pero el precio de esta tecnología cuesta entre 250.000 y 350.000 euros dependiendo de las exigencias del cliente.

Leonardo da Vinci, su precursor
Representación de la planeadora de Leonardo – WP
El primer soñador que intentó dar los primeros pasos en el aire fue Leonardo Da Vinci cuando, inspirándose en el desplazamiento de las aves redactó el Códice sobre el vuelo de los pájaros convencido de que el hombe podría volar si conociera las leyes de la resistencia del aire.

Inventó la planeadora, una compleja estructura capaz de hacer volar al hombre sacando un rendimiento muy eficiente de las corrientes de aire. Se podría considerar encajar a este invento en la prehistoria de las máquinas voladoras.

Paracaídas de Leonardo da Vinci – WP
En el campo de la ingeniería su trabajo resultó ser tan brillante y creativo como en el de las Bellas Artes. Entre sus proyectos se encuentra también precursor del helicóptero: un artefacto dotado de un tonillo aéreo (1483, Manuscrito B) con carcasa abierta, asientos y mandos para el piloto.

Diseñó también el paracaídas (Códice Atlántico), apoyado en sus conocimientos sobre el vuelo de los pájaros. El diseño era novedoso, pero el genio olvido dotar a su invento de un arnés que sujetara al pasajero.

También se le atribuye el diseño del primer coche volador antes de que existiesen los automóviles. El vehículo en cuestión estaba construido en madera y que se accionaba por la interacción de muelles con ruedas dentadas. También creó una bicicleta y una máquina calculadora que mantenía una relación de 10:1 en cada una de las ruedas registradoras. Leer mas

Primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*